Legado

Hay un tiempo para cada cosa,
y un momento para hacerlo bajo el cielo...
Hay un tiempo para nacer y otro para partir...
Un tiempo para sembrar y otro para cosechar...
Hoy es tiempo de dar...
Dar Gracias por esta nueva oportunidad que tenemos para dejar el verdadero Legado a la nueva humanidad...

La Casa de los abuelos, dí este nombre porque, cuando niño me encantaba visitar la casa de los abuelos, eso era como ir a un sitio mágico, lleno de gratas y dulces sorpresas.-
Hoy creo que sucede lo mismo con mis hij@s y también los nietos.
Bienvenidos a este humilde sitio, que es mi hogar...
Dedicad@ a tod@s l@s Abuel@s, Padres, Hijos y a especialmente a tod@ niñ@ del este nuestro planeta Luz Tierra.-
Amor, Luz y Paz a tod@s quienes comparten conmigo este Sitio.
William Agustín


viernes, 15 de abril de 2011

La casa de los Abuelos: EL CUIDADO DE LA VIDA INTERIOR DEL NIÑO

La casa de los Abuelos: EL CUIDADO DE LA VIDA INTERIOR DEL NIÑO

EL CUIDADO DE LA VIDA INTERIOR DEL NIÑO

Bebe


Hay un lugar interior que todos deberíamos conservar, un espacio de paz, de quietud, de sentimiento de Estar Bien y conformes, pese a lo que afuera suceda. 


Este espacio interior es nuestro refugio principalmente en los momentos de incertidumbre, de angustia o soledad.
Todos debiéramos poder encontrar con facilidad este espacio, para poder allí refugiarnos en su paz y seguridad en los momentos difíciles. Sin embargo, lo que a menudo se siente es un gran vacío. Un angustioso e intolerable vacío del que desesperadamente se quiere huir. Es así que no pudiendo encontrar el recogimiento interior se busca aplacar por medios externos lo que no proviene de adentro. Los alimentos dulces como golosinas, la TV, los ruidos y sonidos constantes son los mejores aliados para evitar sentirse a si mismo. Se quiere lograr por lo menos por un instante la sensación de armonía física y anímica que no se presenta sin estos sedativos.

Sabemos que muchas de las carencias sentidas en la adultez tienen raíz en la niñez, por eso la importancia de ocuparnos de los niños, de acompañar sus procesos, de conocer sus necesidades.
Rudolf Steiner, el creador de la Antroposofía, ha descubierto que el ser humano posee doce cualidades a las que denominó como Sentidos -Doce Sentidos-.
Para ser concreta y para que este conocimiento esté al alcance de todos, me referiré a uno de los sentidos más fundamentales, lo que Rudolf Steiner llamó el “Sentido de la Vida” o el “Sentido de Plenitud o Bienestar”.
El “Sentido de la Vida” tiene una meta primordial: Comunicar la sensación de estar bien.

Por un instante cierre los ojos y sienta su interior. Sienta si hay calma, si hay quietud. Ahora recuerde un momento donde esta calma no estuvo, donde se sentía alterado, nervioso o con algún dolor. Este es el sentido de la vida, el sentido que le comunica paz, o el sentido que le comunica un estado interior alterado.
La actividad primera del sentido de la vida es transmitir paz y calma cuando todo está en orden, y cuando no es así, se altera sintomatizando en el cuerpo o en el ánimo. Normalmente nos damos cuenta de que estábamos bien, cuando comenzamos a sentirnos mal. Es decir, en general percibimos el sentido de la vida cuando se ve alterado por alguna razón interna o externa.

El niño nace con la conciencia de que el mundo es bueno. Y en las primeras experiencias de malestar, de dolor o incomodidad física o anímica se le debe confirmar que el mundo efectivamente es bueno, calmándolo, acompañándolo y conteniendo su Ser para que vuelva a la paz.
Es por eso que el sentido de la vida es uno de los sentidos fundamentales. Porque comunica al niño lo más sensible: ¿Cómo me siento? ¿Cómo es el mundo conmigo? 
 
Cuando el niño es pequeño su cuerpo le resulta incomodo, indominable. A medida que va creciendo va conociendo sus capacidades y sus límites. Va controlando sus impulsos apropiándose de si mismo.
Pero cómo vive este proceso de adaptación y de autoconocimiento es de vital importancia para su futuro. 
El niño en crecimiento debe conectarse con la sensación de estar bien, de estar a gusto consigo mismo, de estar cuidado y contenido. Como ya he dicho, es aquí donde el niño tiene que confirmar que el Mundo es Bueno. Es en él mismo, en el sentido de la vida, donde debe sentir la bondad y la quietud.
Al principio comenzará a percibirlo desde el cuerpo, lo cual tendrá eco en su interior. Lo que comienza como un cuidado físico se traslada a un sentimiento anímico de estar bien, de estar conforme, de estar en paz y seguro.
Y este cuidado debe provenir de afuera, debe venir de sus padres al principio, y luego de todo el entorno más inmediato.

Es esencial que el niño sienta de sus padres contención, amparo y cuidado, tanto de su cuerpo como de su estado interno. 
Los padres son para los niños la figura de Dios. Son lo más cercano que ellos tienen al Padre-Madre Celestial. Para el niño pequeño son su mundo, y de ellos necesita recibir amor para construir la confianza, la entrega, la alegría de existir.
El niño a través del cuidado de sus padres aprende a confiar en la contención del mundo, y por otro lado e igual de importante, se genera en su interior un lugar de recogimiento, un lugar de calma y quietud. Aquí residirá la seguridad, el abrazo, la confianza y la entrega, y por supuesto, todo esto contribuirá significativamente en el desarrollo de su personalidad futura.

En este lugar el niño podrá encontrarse en paz con su cuerpo y con su espíritu.
Este lugar es el que buscamos desesperadamente cuando somos adultos. Es a este lugar donde queremos volver cada vez que sucede algo disonante. 
Este lugar es el interior del niño, pero he aquí la labor: Este lugar se construye con la presencia y el cuidado intuitivo de los adultos. 

Muchos padres tienden a asustarse o alarmarse cuando el niño está simplemente tranquilo. Reflexionan equivocadamente que ser pequeño significa estar en constante movimiento, murmullo o en un excitado estado anímico. Pero eso que asusta es lo que debemos permitir que suceda. La tranquilidad. El niño tiene la capacidad de estar tranquilo, solo que a veces no se le es fomentado o no se le es permitido. 
El niño ya desde muy pequeño debe aprender del silencio y la quietud sin que eso signifique estar desanimado o enfermo.
Si el niño logra percibirse tranquilo, si se lo acompaña con entrega, podrá saber lo que es sentirse Bien internamente. Bien con si mismo y con los demás.

Rudolf Steiner llamó a este estado “sentirse bien interiormente como integridad”.
Hoy en día vemos a los niños reaccionar desmedidamente ante todo. Los vemos alterarse fácilmente, los vemos ir y venir con sus emociones a flor de piel. Hay una parte del niño que está sin control y que reacciona con facilidad. 
Si el niño se siente como una integridad armónica, se siente entero internamente, su cuerpo y su espíritu estarán capacitados para no quebrantarse ante diversas afecciones. Más sencillamente, si el interior del niño está bien está contenido, conoce lo que es la quietud, sabe lo que es la calma, no será vulnerable a cualquier hecho. 
Hoy nos encontramos ante niños absolutamente vulnerables a cualquier estímulo, niños con una muy baja tolerancia. Pero ¿Cómo podemos pedirles a estos niños que permanezcan quietos, que no griten, que estén tranquilos, si en muchos casos no conocen ese estado? Lamentablemente a menudo les es más familiar la desarmonía que la armonía.

Esto es lo que tenemos que rescatar: el pedido de auxilio de los niños. La humanidad debe recuperar la calma, debe aprender las diversas formas de estar bien. Debe recuperar la vida interior porque esto es lo que más necesitan los Niños de Hoy. 

Contención y cuidado es lo que necesitan, y no se trata sólo del cuidado corporal, sino también anímico y espiritual, con dedicación sincera, con verdadera participación interna por parte del adulto.
Si el niño recibe este amor a través del cuidado del entorno, si puede conocer lo que es estar tranquilo pero feliz, experimentará la bondad en su ser, la bondad del mundo, registro que le quedará para toda su vida.

Antes de terminar, sólo una sutil e importante aclaración: lo que el niño vivenciará será lo que está detrás de nuestros actos, más allá de lo que se le muestre. El niño tomará la esencia que está detrás de las formas, por eso el trabajo es mutuo. 
Los niños son un reflejo de nosotros mismos. Podremos mostrarles tranquilidad, podremos cuidarlos exageradamente, pero lo que el niño tomará es la esencia de cada acto. Es el ritmo de nuestra respiración en ese preciso momento.
 
En la segunda entrega trataremos las alteraciones de conducta y carácter ligadas al deficiente cuidado de la vida interior del niño.

Autora: Nancy OrtizCreadora del curso "Los Niños de Hoy"www.caminosalser.com/nancyortizEditora de www.caminosalser.com
Bibliografía consultada:
 "Niños temerosos, tristes e inquietos", de Henning Köhler.

viernes, 25 de febrero de 2011

El Fundamento de nuestra Felicidad

- Que es lo que realmente hace felices a las personas?

- Cual es el fundamento de que la vida merezca ser vivida?

Dejarse fluir es aceptar los cambios. 

Cuando algo no sale como esperábamos solemos entrar en desesperación.

- Esta no es una respuesta sana ni de amor, si tenemos en cuenta que muy pocas veces las cosa se dan como las pensamos.

Si aprendemos a fluir, seremos capaces de encontrar las oportunidades allí donde se producen los cambios.

Al fluir tenemos una vida sin angustias y con la mente abierta a encontrar nuevos caminos.

Muchas veces nos encontramos frente a encrucijadas que, simplemente no sabemos como resolver. 

Puede ser que recibamos una oferta laboral que no nos termina de convencer y nos coloca ante la difícil situación de decidir que hacer. 

También puede pasar lo mismo con los sentimientos, a veces deseamos estar con alguien, pero nos sentimos imposibilitados de hacerlo ya.

Al fluir, centramos nuestra energía hacia objetivos má elevados y de mayor plenitud que nos parezcan realizables en cada momento. 

Vemos que la vida es básicamente buena, prodiga y alegre y que lograr lo que queremos sin tensiones ni luchas es parte de un derecho innato derivado del simple hecho de vivir.

Imaginemos que la vida es un río. La mayoría de la gente se acerca a la orilla, temerosa de soltarse y arriesgarse a ser arrastrada por la corriente. En un determinado momento, todos debemos estar dispuestos a soltarnos, confiando en que el río nos lleve sanos y salvos.-

Cuando experimentamos un cambio inesperado, es normal que nos quedemos descolocados, sin saber que hacer. Sin embargo, ese lapso de confusión no debería durar mas que unos pocos minutos. Al instante debemos preguntarnos cual seria la mejor forma de aprovechar el cambio, de que manera podemos construir sobre lo que no pudo ser.
- Transformar y avanzar nos lleva al concepto de serenidad. Estos es la capacidad para realizar descubrimientos ante lo inesperado. Aumentar nuestro grado de serenidad es un aspecto clave para aprender a improvisar y dejar que las cosas fluyan. Lo que nos tenemos que preguntar es como podemos aprovechar al máximo las circunstancias cambiantes para acercarnos, no importa de que manera, a los resultados que esperábamos. Esa es la clave de cualquier éxito.

Aprender a fluir, también tiene que ver con aprender a esperar.
Si no confiáis en que todo lo que sucede es lo mejor que nos puede suceder, nos dejaremos atrapar por el decorado y nos convertiremos en actores que se han creído su papel.

Fluir es conectarse con la Fuente, con nuestra verdadera esencia, y de ahí la necesidad de permitir que esa conexión llegue a nuestras vidas. Si nos empeñamos en seguir manteniendo el control, si nos enfrentamos a todo cuanto nos sucede como si se tratase de un castigo o de una penitencia, nos desconectaremos del fluir. Entraremos en la corriente de la desconfianza, la que nos lleva lejos de nosotros mismos, de quienes somos realmente.
Todo cuanto nos sucede está bien y forma parte del plan general del que todos formamos parte. Confiar, abandonar el control, abandonar la lucha, fluir,. Todas ellas son directrices de un mismo camino: el camino de regreso al hogar, a la Fuente de la que todos partimos.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Las etapas de la vida...



La negación de la edad es una tontería. Yo tenía miedo a esta etapa que empieza después de los sesenta años. Ahora, que más o menos estoy instalado en ella (tengo setenta y tres años), me doy cuenta que se me ha simplificado la vida, y la mayor parte de las cosas que antes me preocupaban, ahora creo que son boludeces, pero quedó lo esencial: el amor, los hijos, la justicia social, la solidaridad (y también el dulce de leche y la crema chantilly…) 

Esta edad no está tan mal, el tema de la muerte siempre angustia, pero yo creía que iba a ser peor. Es una tontería hacerse el pendejo, fíjense si tuviera que ir al gimnasio, sería todo un laburo y no podría gozar de esto de hacerme el filósofo. Cuando cumplí sesenta años hice una fiesta en la Escuela. Y dije: tengo dos caminos, o me convierto en un viejo sabio, o en un viejo pelotudo. Lo último me pareció aburrido. Cuando no asumís la edad, no gozás ni la una ni la otra.

El temor a la vejez hace que la ocultemos, que sea considerada como algo indigno, a ocultar en un geriátrico porque ya no servimos más.

Acá en la Argentina tenemos la cultura de Mirta Legrand, pobre Mirta, para conservar la juventud debe usar una máscara de cirugía y no está gozando de esa edad.
Cuando estuve en Estados Unidos había una actriz que había sido muy famosa, Bette Davis, que ya estaba muy viejita y tenía el rostro con las arrugas del tiempo. Era conductora y tenía un programa muy respetado, en el que podía decir cosas sabias, porque estaba cómoda en esa edad, era creíble.

También en Italia, estando en una plaza de Roma, pude ver que estaban todos los viejitos (los respetados nonos) jugando a las cartas y tomando Cinzano, con gran dignidad, y la gente iba a preguntarles cosas.

Pero en la Argentina, cuando llegás a esta etapa, te meten en un geriátrico y no aprovechan la historia, que es necesaria para construir el futuro.

En el Amazonas no hay jubilación de viejos. Yo fui hace muchos años, de aventurero, con mochila y bolsa de dormir, y ahí estaban los viejitos de la tribu mirando el río Xingú que desemboca en el Amazonas. Y pensé: "Ahí está la biblioteca nacional"... Uno sabía de partos, otro de canoas, otro de plantas medicinales, a ellos los cuidaban mucho, porque eran los transmisores de la sabiduría, no había transmisión escrita (se moría el de las canoas y tenían que cruzar nadando…) Tenían una dignidad como los que vi en la India. Allí, en el proceso de vida, se respetan todas las etapas.

En estos países de la cultura occidental, tecnológica, donde lo que no es nuevo hay que tirarlo, lo mismo se hace con los seres humanos, y eso es una tontería. En la cultura norteamericana todos tienen que ser jóvenes y lindos.

Hay una etapa de la vida en que uno es niño, otra en que es joven, otra donde es adulto y otra donde es viejo. Nosotros atravesamos las cuatro etapas de la vida, si negamos una, vamos a tener problemas. Si se nos niega la infancia vamos a perder la creatividad, si se nos reprimió la adolescencia, vamos a perder la rebeldía.

Lo importante es seguir creciendo, es como pasar por distintas estaciones. En cada una hay que bajarse y tomar el otro tren (son las crisis evolutivas). Algunos se bajan en una y ahí se quedan, no siguen en el viaje de la vida.

La concentración urbana genera la familia nuclear: papá, mamá y uno o dos hijos, donde es tan pequeño el espacio, que no cabe el abuelo, va al geriátrico, después tienen que mandar al nieto a la guardería, pero ¿quiénes son los mejores cuidadores para el nieto? el abuelo y la abuela. ¿Qué mejor maestra jardinera que un abuelo o una abuela? Ambos están fuera de la producción, fuera de la tensión necesaria para la lucha cotidiana, ambos están en el mundo de lo imaginario...

En Santiago del Estero el tata viejo es un personaje muy importante. Es el que sabe la historia de la familia, transmite la información, los agüelos cuidan al gurí, las dos puntas de la vida se complementan.

En nuestro país la vejez está desvalorizada, los viejos son marginados, el cambio social fue tan brusco que su experiencia habla de una Argentina que perdimos, si terminan en el geriátrico, los tratan como chicos, los retan y los humillan, se deprimen y aparecen todas las enfermedades que tienen que ver con las bajas defensas.

En cambio, en las sociedades más sanas, esta es una época muy rica, porque es la de la reflexión, que es parecida al juego y la creatividad, pero ya después de haber visto la película entera y haberla entendido.

La última etapa es lo que se llama la senectud, que a veces tiene un deterioro grave, neuronal, de las funciones mentales. De todas maneras, el final del proceso de la vida, que es la muerte, es un tema negado en nuestra cultura. El final, la agonía, a veces tiene características traumáticas, como algunos partos, al inicio. Los humanos somos todos de la tribu de los "Uterumbas", porque vamos del útero a la tumba.

Se puede estar en cualquier edad, incluso setenta, ochenta años, y el que tiene un proyecto se aleja de la muerte. Eso lo vi en Pichón anciano, él decía: “la muerte está tan lejos como grande sea la esperanza que construimos”, el tema es la construcción de la esperanza. ¿Cómo la podés construir?, si esa historia tiene sentido y se arroja adelante como esperanza.

"Padres que no le tienen miedo a la muerte hacen hijos que no le tienen miedo a la vida".

Alfredo Moffat - Psicólogo. 

domingo, 28 de noviembre de 2010

Carta Abierta a mis hijos y Nietos






   Ahora que termina este año quiero deciros a cada uno y a todos, lo mucho que os quiero y lo importante que sois para mi.
   En esta vida he aprendido dos cosas: que cada uno de nosotros es especial en el universo, y que el amor es el recurso más poderoso con que contamos. Nuestra contribución con el planeta ha de consistir en desplegar todas nuestras potencialidades personales, y conceder a los demás el mismo privilegio. Si actuamos así movidos por el amor y la dedicación, sin esgrimirnos en jueces, cuando nos vayamos, cosa que nos tocará a todos, habremos vivido a plenitud.
   Nuestra en la vida consistirá en ser felices y tan positivos como buenamente podamos.  Éste es nuestro derecho divino, y a menos que estemos realmente contentos con nosotros mismos y nos queramos como individuos únicos y especiales que somos, nunca podremos darnos totalmente a los demás  para hacer de este planeta el lugar maravilloso  y pacifico que a todos nos gustaría que fuese.
   Amor propio no significa egoísmo. Es la manera mas perfecta y positiva de agradecer tu vida a Dios.  Si te amas a ti mismo y sabes que eres perfecto a los ojos de Dios, serás capaz de irradiar este mensaje a los demás y fortalecer e ellos la idea de que también son perfectos. Esa es la única manera de que podemos alcanzar ese algo fugaz que llamamos felicidad.
   La felicidad en si no existe.  Es una ilusión.  Solo estando contento con uno mismo seremos capaces de hallarla.  Si la buscamos por todo el mundo hasta la muerte, nunca la encontraremos.  Tampoco  nos la proporcionarán las cosas materiales, la agitación  ni las otras personas, aun deseándola, comprándola o arbitrando cualquier otro medio.  Es algo totalmente personal que sale de dentro.
   Lo maravilloso es que esta allí para todos, y que con independencia de quien seas o cuales son tus circunstancias. Debes comprender que este es tu don. La mereces incondicionalmente.  Nunca debes depender de que la otra persona de "DÉ" la felicidad; eso significaría una pesada carga para los dos.  Si eres realmente feliz en tu interior y le otorgas a otra persona ese mismo derecho, automáticamente os brindaréis felicidad uno a otro sin intentarlo siquiera, y eso es una ventaja por que ni las esperas ni las  anticipas…;  simplemente es. 
   Nuestra responsabilidad para con nuestro planeta, para con nosotros y hacia los demás consiste en mostrarnos  tan positivos  como podamos. Esto no quiere decir ser irreales; solo significa que sin que importen las circunstancias ni cómo nos afecten, mantengamos nuestra calma interior, nuestra firme convicción  de que somos únicos y de que nada puede debilitar nuestra fe en nosotros mismos si no lo permitimos.
   En la vida debemos aceptar cada situación con dignidad y amor y darle a la otra persona el mismo derecho.
   La vida no es un juego donde deba haber un ganador y un perdedor. "Todos somos ganadores". Solamente cuando  nos sentimos o sentimos a los demás como  perdedores estamos poniendo un rótulo a algo que en realidad no existe.
   Permítete ser un ganador en la vida y deja que las demás personas también lo sean . Así, todos ganamos.
   La vida, es hermosa y maravillosa; Dios quiso que así fuera. Solo a través de nuestra  actitudes para con nosotras mismos  y los demás dejamos que pierda su perfección.
   Nuestro cuerpo esta hecho de miles de millones de células, y para que conservemos  una salud perfecta, cada una de esas células ha de tener un funcionamiento óptimo. Si algunas están  enfermas o débiles. Las sanas deberán trabajar mas para contra arrestar esa situación negativa, de manera a que todo el cuerpo  pueda estar sano.
   Nuestro planeta es como un cuerpo y cada uno de nosotros representa una célula. Nuestra responsabilidad para este cuerpo que llamamos nuestro planeta consiste en ser, cada uno, una célula sana y feliz que irradie nada más que bondad y actitudes positivas. Solo de esta manera lograremos  contrarrestar las células enfermas o débiles y hacer que nuestro mundo sea perfecto y maravilloso. En todos los sentidos.
   No hay cabida para los pensamiento negativos ni el egoísmo.
   Eso solo se puede lograr si nos esforzamos en ser mejores y dejamos que los demás gocen del mismo derecho.
   Debemos tratar de convertirnos en personas afectuosas y  cálidas sin prejuicios, y concederle a cada uno , sin que importen las diferencias de aspecto, comportamiento o creencias, el derecho a convertirse también en una persona así. Solo así sobrevivirá nuestro planeta.
   Espero vivir una vida larga y plena y seguir creciendo y aprendiendo, pero si mañana tuviera que irme, este es el mensaje que me gustaría dejaros a vosotros.
   Os amo a cada uno de vosotros y os acepto tal como sois. Lo único que deseo y espero  es que ejerciteis  vuestro derecho a ser fellices y plenos en tanto sois personas únicas. Yo, a cambio, trataré de ser la mejor persona que pueda, de manera  que nunca tengais que considerarme como una carga o sentir por mí ninguna responsabilidad que no sea la de compartir conmigo vuestro amor y vuestro ser como personas, si así lo decidís.
   Nunca haréis nada que me defraude ni que consiga que os ame menos. Contáis con mi Amor Incondicional y con la firme certeza  que eso no cambiara Nunca. Vamos cada uno por nuestro propio sendero, aunque nuestras vidas estén entrelazadas.
   Todo lo que deseo y espero de vosotros es que ejercitéis  vuestro derecho divino de ser felices y llegar a ser lo mejor que podáis, y que concedáis al mismo derecho  a los demás sin reservas ni condiciones.
   Au aloha oe nui loa (Os Amo mucho)
   Aloha (Amor)
   Makuabine a Totu Koloe (Mamá y Abuela Chloe).

Fuente: "La felicidad de nuestros Hijos". (Wayne Dyer).

Esta carta fue escrita por Chloe Robinson para sus hijos y nietos.
Refleja todo los sentimientos de Amor, sabiduría y libertad que hemos de transmitir a todos los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de todas las edades, como legado. 

La lectura repetida, nos lleva a internacionalizar el mensaje, que hará de todos nosotros un mejor ser, amoroso, sabio y libre. Lo que deseamos a los demás, primero se cumple en nosotros...
Amor, Luz y Paz a sus Vidas.

viernes, 24 de septiembre de 2010

El Portal del Amor.

Dedicado a todos los Seres humanos que tienen la Bendición de contar con una nueva oportunidad en esta Escuela "Planeta Tierra".
Para todos mis Amig@s, Abuel@s, Padres, Hijos y Nietos, para toda la humanidad...

Hoy abro las Puertas de esta casa, este Hogar, dándoles la bienvenida...


Hoy abro un portal mas de mi corazón...
Hoy, Aquí y ahora comparto la alegría de la vida...
dejando de lado toda pena, tristeza y sin razón.

Siglos han pasado, 
la humanidad evolucionando?

Con certeza digo que ha evolucionado!

Hoy veo a mis niños crecer...
Hoy doy gracias por ser,
Me queda mucho por hacer,

En pos de la inmortalidad vamos, 
en pos de la vida eterna caminamos,
y a ella llegaremos accionando,

 Sabiduría, Fortaleza, Amor, 
serán las herramientas que utilizare en esta misión

Sean bienvenidos.